Historia de la Biblioteca Escolar y Digital Frida Kahlo y Mi Club de Lectura Frida Kahlo de Ivón Vicky
La novela Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) de Mary Shelley pertenece al Romanticismo, un movimiento literario que surgió a finales del siglo XVIII y se extendió durante el siglo XIX.
Características románticas en Frankenstein:
• Énfasis en las emociones y la imaginación: La obra explora el dolor, la soledad y la desesperación tanto de Víctor Frankenstein como de su criatura.
• Naturaleza como reflejo de los sentimientos: Los paisajes oscuros y tormentosos simbolizan la angustia de los personajes.
• Rebeldía contra los límites del conocimiento: Víctor desafía las leyes de la naturaleza al crear vida, evocando el mito de Prometeo.
• Elementos góticos: El ambiente lúgubre, los castillos y la presencia de lo sobrenatural se combinan con el terror psicológico.
Figuras retóricas en Frankenstein con ejemplos
• Metáfora
• "La vida y la muerte parecían para mí límites ideales que debía cruzar antes de derramar una luz torrencial sobre nuestro tenebroso mundo."
• → Aquí, Víctor Frankenstein describe su obsesión por desafiar la muerte como si fuera una barrera que puede superarse.
• Personificación
• "El viento aullaba en la montaña, la tormenta rugía con furia desatada."
• → La tormenta y el viento adquieren características humanas, intensificando la atmósfera gótica y emocional.
• Hipérbole
• "Una fiebre devoradora consumía mis entrañas; trabajaba sin descanso, olvidando todo lo demás."
• → Exagera el estado físico y mental de Víctor para expresar su obsesión con la creación de la criatura.
• Símil
• "Me sentía como el ángel caído, expulsado de la dicha eterna."
• → Comparación entre el sufrimiento de Frankenstein y la caída de Lucifer en El Paraíso Perdido de Milton.
• Anáfora
• "Maldito, maldito creador. ¿Por qué di vida a un ser tan miserable? ¿Por qué me hiciste tan horrible?"
• → Repetición de "¿Por qué?" para enfatizar la angustia de la criatura por su existencia.
• Ironía
• Víctor Frankenstein busca crear vida, pero termina trayendo desgracia y muerte.
• → Es irónico que su mayor logro se convierta en su mayor pesadilla.
• Alusión
• "Como el Prometeo de la mitología, sufrí el castigo de mi osadía."
• → Referencia al mito de Prometeo, quien robó el fuego de los dioses y fue castigado eternamente.
Conclusión
Frankenstein es una obra clave del Romanticismo y la literatura gótica, llena de figuras retóricas que refuerzan sus temas de ambición, castigo y desolación.
La combinación de metáforas, personificaciones e ironías enriquece su narrativa y su mensaje sobre los límites del conocimiento y la responsabilidad del ser humano.

¿Cuántas veces hemos escuchado expresiones como “se me dan fatal los idiomas, ¡mi oído es pésimo!” o “entender, entiendo, pero soy incapaz de hablarlo”?
Intuitivamente, creemos que lo importante de un idioma es lo bien que discriminamos los sonidos junto con las palabras que seamos capaces de reconocer y entender. ¿No se nos olvida algo?
Ocurre al hablar, leer o escribir. Casi sin que nos demos cuenta, nuestro cerebro organiza o procesa las palabras siguiendo una serie de reglas. Así, comprender un idioma no solo implica aprender las palabras y su significado (semántica). También las reglas que las gobiernan (sintaxis).
Grosso modo, aprender el idioma materno o uno segundo implica discriminar sonidos, aprender palabras y automatizar reglas. Sin embargo, según nuestra experiencia, centrarnos exclusivamente en vocabulario y gramática no garantiza que lo aprendamos.
De hecho, al estudiar una segunda lengua, hay un punto en el que somos capaces de entender, pero nos cuesta mucho hablar. Ocurre, quizá, porque estudiar gramática no necesariamente implica que la hayamos automatizado. Esto sí sucede con nuestro idioma materno.
Según los modelos clásicos del procesamiento del lenguaje, la sintaxis se ha considerado automática, poco flexible e impermeable a otras fuentes de información (emocional, social, etc.). Es decir, nuestro cerebro utilizaría las reglas del lenguaje sin ser consciente de ellas.
La semántica, en cambio, se ha considerado controlada, flexible y permeable a otros procesos cerebrales.
Tradicionalmente, para estudiar la comprensión del lenguaje se ha medido la actividad eléctrica cerebral gracias al encefalograma (EEG). En el caso de la sintaxis, se registra la actividad cerebral de voluntarios leyendo oraciones que contienen errores sintácticos (un ejemplo: el detective “privados” investiga).
Cuando aparece un error sintáctico, nuestro cerebro genera dos patrones de actividad eléctrica muy característicos. Se denominan LAN (del inglés: left anterior negativity) y P600. Ocurren principalmente en áreas frontales y parietales del cerebro respectivamente.
Estas investigaciones han confirmado que, efectivamente, la sintaxis es automática y se procesa incluso en ausencia de consciencia.
Sin embargo, en la última década se ha demostrado que, a pesar de ello, la sintaxis se ve más afectada por otras fuentes de información no lingüísticas de lo que inicialmente pensábamos.
Así, por ejemplo, se sabe que cuando leemos una oración con este tipo de error, la información emocional positiva o negativa previa afectaría al procesamiento sintáctico. De esta forma, se necesitarían más recursos para detectar el error.
No obstante, si la información emocional concurre en la misma palabra donde aparece el error sintáctico (el detective “corruptos” investiga), esta dificultad de procesamiento sólo ocurre para las palabras negativas.
Mientras que, para las palabras positivas, en comparación con las neutras, el procesamiento del error requeriría menos recursos.
En definitiva y contra todo pronóstico, parece que las emociones son capaces de afectar a la sintaxis. Incluso si se percibe la emoción de forma inconsciente. Además, parece hacerlo de forma diferente dependiendo de cómo se presenta esta: previamente, concomitante, enmascarada, etc.
Si tenemos en cuenta que el reconocimiento y expresión de emociones son esenciales para la supervivencia, el hecho de que el procesamiento sintáctico se vea afectado por la emoción puede tener un valor adaptativo decisivo.
Otro elemento adaptativo clave que puede afectar a la comprensión del lenguaje son los aspectos sociales. De hecho, la mayoría de los autores proponen que este evolucionó por la necesidad de reunir e intercambiar la compleja información social.
Si el lenguaje es una herramienta fundamental en la interacción social, cabría esperar, al igual que en el caso las emociones, que la interacción social afectara a la sintaxis.
Esta pregunta, que parece obvia, no ha sido contestada hasta hace muy poco. Una vez más, midiendo la actividad eléctrica cerebral mediante EEG, se comprobó el efecto que produce leer en compañía y en soledad en la comprensión del lenguaje y el procesamiento cerebral. Los participantes leían oraciones que contenían errores sintácticos o semánticos, la mitad del tiempo solos y la otra mitad acompañados.
Cuando estaban acompañados, se observó actividad en el precúneo, área del cerebro implicada en el procesamiento social y atencional. Ante errores sintácticos, apareció un patrón de actividad eléctrica característico del procesamiento semántico (N400) que se concibe como más heurístico e integrado. Además, se asocia con la creatividad.
Sin embargo, en la situación de aislamiento apareció una LAN, un patrón de activad eléctrica cerebral más automático y temprano. Es decir, la comprensión del lenguaje se hizo menos global e integradora.
Por tanto, en principio, si un niño o un adulto lee acompañado, esto favorecería una comprensión del lenguaje más creativa e integradora. Si lee solo, el procesamiento sería más detallado y sistemático.
Teniendo en cuenta que el procesamiento sintáctico es, además, automático e inconsciente, la influencia de las emociones y las claves sociales también pasa desapercibida, aunque afecte a nuestro procesamiento y a la toma de decisiones.
Por tanto, es necesario empezar a considerar las claves sociales y emocionales que afectan a la sintaxis y, por ende, a la comprensión del lenguaje, en ámbitos educativos, personales y profesionales. Contextos donde la comprensión del lenguaje desempeña un papel fundamental.
Todavía hacen falta investigaciones para ver en qué dirección afectan las emociones y el contexto social a la sintaxis y a la comprensión del lenguaje.
Es muy probable, en línea con varias propuestas pedagógicas recientes, que los ambientes sociales ricos emocionalmente la faciliten. Por tanto, también al aprendizaje.
Incluso podría facilitar el aprendizaje de un segundo idioma y la automatización de la gramática. La misma que tan de cabeza nos trae cuando intentamos hablar una lengua que no es la nuestra.
Seis autoras mexicanas nos hablan de los libros que dejaron huella en sus vidas.
Con la participación de la actriz Asia Argento, “Frida. Viva la vida” llegará a la pantalla chica el próximo 8 de marzo y ofrecerá nuevos detalles sobre la vida y obra de la gran artista mexicana.
El 8 de marzo, National Geographic estrena a las 8:40 p.m. la película documental “Frida. Viva la vida”, dirigida por Giovanni Troilo. Se trata de una cinta que hará un viaje revelador en busca de Frida Kahlo al corazón de México.
Mediante su arte, la artista mexicana cuenta su historia con gran intensidad: su dolor físico, sus abortos espontáneos, la tragedia del amor y la traición, y su compromiso político. Pero ¿quién era realmente Frida Kahlo?
A esta pregunta promete responder la producción y, para ello, cuenta con entrevistas exclusivas, documentos de la época, reconstrucciones y un repaso por sus obras, incluidos los autorretratos más famosos que incluyen el que está con Diego Rivera, “Las dos Fridas”, entre otros.
Producida por Ballandi Arts y Nexo Digital, la actriz y directora Asia Argento acompaña a los espectadores mientras descubren las dos caras de la pintora, siguiendo un común denominador que son las propias palabras de Frida: sus cartas, diarios y confesiones.
"Frida. Viva la vida", documental de National Geographic, arroja nuevos detalles sobre la vida de la artista mexicana. | Fuente: National Geographic
Autor: Jordi Sierra I Fabra
Tiempo de lectura: 20 días