Mujeres de ojos grandes "Tia Magdalena" de Chi Sing Aguilar Yafte Renata
martes, 24 de junio de 2025
domingo, 22 de junio de 2025
Criterios 18 a 25 para la canción 🎵 “Que el planeta respire”
✅ Criterios cumplidos de acuerdo con la lista de cotejo:
• Emociones, deseos y metáforas: Dolor, esperanza, justicia, respiración del planeta.
• Recursos poéticos: Metáforas (“que el planeta respire”), aliteraciones, rimas consonantes.
• Estrofa inicial emocional + coro repetido.
• Integración interdisciplinaria clara:
• Historia: Sabiduría ancestral, respeto a la tierra.
• Ciencias Sociales: Consumo, justicia ambiental.
• Química: Ley de conservación de la materia.
• Matemáticas: Función lineal descendente (gráfica).
• Inglés: Frase clara en contexto.
• Cultura digital: Responsabilidad en medios.
• Formación socioemocional: Conciencia, voluntad, respeto.
• Pensamiento Literario, sin perder el mensaje ni el ritmo, y permitiendo un ligero rebase en el conteo de palabras (ahora son aproximadamente 210).
La anáfora está en la estrofa 6, al repetir "Yo sí voy".
• Duración, organización, número de estrofas y versos correctos.
• Mensaje claro y adecuado para jóvenes.
• Creatividad y originalidad.
• Pensamiento Literario: Uso de anáfora ("Yo sí voy...") como figura retórica identificable.
• Creatividad, musicalidad, coherencia y mensaje claro: se mantienen.
• Integración interdisciplinaria: Historia, Ciencias Sociales, Química, Matemáticas, Inglés, Cultura Digital, Formación Socioemocional y Pensamiento Literario.
• Duración mínima asegurada, estructura correcta, uso de recursos poéticos y emocionales.
sábado, 21 de junio de 2025
martes, 17 de junio de 2025
El Diario de Ana Frank
Resumen:
Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez.
Encuentra en el siguiente link:
Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez.
"Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez: 3 datos que debes saber para sumergirte en la trama del libro
La obra más famosa del escritor colombiano galardonado con el Premio Nobel de Literatura se adentra en el realismo mágico y aporta una narrativa única que cautiva a los lectores.
Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez.
Encuentra en el siguiente link:Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez
Encuentra en el siguiente link:
‘Crónica de una muerte anunciada’, de García Márquez: la historia secreta de los amores escondidos, la desgracia real y el proceso de escritura
Por Nadia Celis
La casa de Asterión de Jorge Luis Borges
Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.
Apolodoro: Biblioteca, III,I
Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)1 están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo; aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro porque las noches y los días son largos.
Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta oAhora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya veras cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.
No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que, alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?
El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.
1. El original dice catorce, pero sobran motivos para inferir que en boca de Asterión, ese adjetivo numeral vale por infinitos.
FIN
lunes, 16 de junio de 2025
¿Cuáles son los tipos de lenguaje literario?
El lenguaje literario convierte las palabras en arte, permitiendo que los textos trasciendan lo cotidiano y despierten la imaginación del lector. Por ello, existen diferentes formas en las que el lenguaje literario se manifiesta, dependiendo de la intención del autor y el tipo de obra. Algunos de los más importantes son:
Lenguaje poético
Es el lenguaje utilizado en la poesía y se caracteriza por su musicalidad, ritmo y armonía. Se vale de figuras retóricas como la metáfora, la aliteración, la anáfora y el símbolo para crear imágenes evocadoras. Además, busca transmitir sentimientos profundos y provocar sensaciones en el lector.
- Ejemplo:
«Las estrellas titilaban como lágrimas en el cielo nocturno, susurros de plata en la inmensidad azul.»
Lenguaje narrativo
El lenguaje narrativo usa en cuentos, novelas y relatos para contar una historia con un inicio, desarrollo y desenlace. Puede emplear diversos recursos como la descripción, el diálogo, la acción y el monólogo interno. Es más flexible que el lenguaje poético y su estructura puede adaptarse al género narrativo (realismo, ciencia ficción, fantasía, etc.).
- Ejemplo:
«El viento susurraba entre los árboles mientras ella avanzaba sin mirar atrás, con el corazón palpitante y la certeza de que jamás regresaría.»
Aquí, el narrador describe la escena para sumergir al lector en la historia.
Lenguaje dramático
Se encuentra en obras de teatro y guiones cinematográficos y se basa en diálogos entre personajes, sin intervención directa de un narrador. Puede incluir acotaciones que indican acciones, emociones o movimientos de los personajes. Los recursos más usados son la hipérbole, la ironía, el soliloquio y el monólogo dramático.
- Ejemplo:
Personaje A: ¡Oh, destino cruel! ¿Por qué me arrebatas aquello que más amo?
Personaje B: No es el destino quien te castiga, sino tus propias decisiones.
Este fragmento refleja la emotividad y la intensidad del lenguaje dramático.
Lenguaje descriptivo
Detalla con precisión paisajes, personajes, objetos o situaciones, utilizando adjetivos sensoriales, comparaciones y enumeraciones para que el lector visualice lo descrito. Es común en novelas, cuentos y poesía, donde se busca ambientar la historia de manera vívida.
- Ejemplo:
«El mar era un espejo de plata donde el sol dibujaba destellos dorados, mientras la brisa salada envolvía la costa con su aroma fresco y vibrante.»
Aquí, la combinación de imágenes visuales y sensoriales hace que el lector «sienta» la escena.
Lenguaje simbólico
Este tipo de lenguaje usa símbolos y alegorías para representar ideas abstractas o conceptos profundos. Muchas veces, el significado real del texto no es explícito y requiere interpretación. Es común en literatura filosófica, mitológica y poética.
- Ejemplo:
«El cuervo en su ventana era el presagio de un destino oscuro.»
En este caso, el cuervo simboliza la muerte o una mala noticia, sin que esto se diga de manera literal.
¿Qué es el lenguaje literario y cuáles son sus características?.
El lenguaje literario es una forma especial de expresión que se utiliza en la literatura para embellecer el mensaje, transmitir emociones y crear imágenes evocadoras en la mente del lector. Se diferencia del lenguaje común porque no busca solo comunicar información de manera directa, sino que emplea recursos estilísticos como metáforas, comparaciones, simbolismos y otras figuras retóricas para enriquecer el significado del texto.
Se encuentra principalmente en géneros como la poesía, la narrativa y el teatro, donde las palabras adquieren un sentido artístico y estético. Gracias al lenguaje literario, los escritores pueden transmitir ideas y sensaciones de una manera más profunda y subjetiva, permitiendo múltiples interpretaciones.
Cinco características del lenguaje literario:
El lenguaje literario convierte las palabras en arte, haciendo que la comunicación trascienda lo cotidiano. Aquí tienes cinco características clave del lenguaje literario:
- Uso de figuras retóricas: Emplea metáforas, comparaciones, hipérboles, personificaciones y otros recursos para embellecer el mensaje y darle un significado más profundo.
- Función estética: No solo busca comunicar una idea, sino hacerlo de manera artística, cuidando la belleza y armonía de las palabras.
- Subjetividad: Refleja la visión personal del autor, transmitiendo emociones, sentimientos y perspectivas únicas sobre la realidad.
- Plurisignificación: Puede tener múltiples interpretaciones, dependiendo del contexto y la percepción del lector.
- Musicalidad y ritmo: Especialmente en la poesía, se caracteriza por la cadencia de las palabras, el uso de rimas y la repetición de sonidos para crear una experiencia más envolvente.
¿Cómo se aplica el lenguaje literario?
Cuando nos preguntemos cómo aplicar el lenguaje literario a nuestro texto, deberemos tener en cuenta qué tipo de mensaje queremos transmitir. Hay historias escritas en prosa que no requieren de rima, por ejemplo, mientras que la poesía suele necesitarla (a no ser que hablemos de subgéneros vanguardistas, pero esto ya es harina de otro costal).
Para aplicar el lenguaje literario debemos:
- Conocer los recursos retóricos de los que dispone el lenguaje.
- Tener claro qué queremos transmitir y a través de qué métodos queremos hacerlo.
- Conocer el género literario en que escribimos y cuáles son sus características.
- Definir el tono, el ritmo, el mensaje y la historia.

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