La Fundación de Puebla se estableció el 16 de abril de 1531 por frailes franciscanos como Fray Toribio de Benavente "Motolinía", con el objetivo de crear una ciudad para españoles en el territorio de Cuetlaxcoapan, con ayuda de tlaxcaltecas, y se formalizó el 29 de septiembre de 1531, llamándose inicialmente Ciudad de los Ángeles. La traza fue diseñada con una cuadrícula renacentista, y la leyenda cuenta que el obispo Julián Garcés soñó con ángeles que trazaban el lugar.
Ciudad de gran tradición barroca y lugar en donde se desarrollaron algunas de las principales luchas en la historia de México. La ciudad destaca por sus tradiciones religiosas y sus edificios de gran belleza.
La ciudad de Puebla se fundó en el margen oriental del río San Francisco y fue reubicada al lado poniente, sobre un fértil valle sin explotación previa, regado naturalmente por corrientes fluviales. La fundación de la ciudad se atribuye a fray Toribio de Benavente, “Motolinia”, el 16 de abril de 1531, aunque se formalizó el 29 de septiembre de 1531. El sitio era conocido como Cuetlaxcoapan, un asentamiento que pertenecía a las comunidades del Valle de Yaotlalli.
Puebla se creó como ciudad con el propósito de que fuera habitada por los españoles que no tenían una residencia fija y vagaban por el país; también se pretendía como un asentamiento que sirviera de abrigo a los españoles ante cualquier rebelión indígena. Esta iniciativa fue rápidamente apoyada y alentada por la Corona a través de diversas distinciones y privilegios, por ejemplo, a sus moradores se les eximió de los pagos de alcabalas y pecheros durante 30 años. En 1532, Isabel de Portugal la nombró “Ciudad de los Ángeles”, mediante Cédula Real, y el 11 de septiembre de 1862 se le designó el nombre completo de Puebla de Zaragoza, en honor al general Ignacio Zaragoza.
Las consideraciones tomadas en cuenta para la declaración de Zona de Monumentos Históricos fueron que la ciudad ha sido escenario de importantes acontecimientos a lo largo de la historia del país, tanto de luchas armadas por la Independencia y soberanía nacionales, como de la Revolución. En 1821, Nicolás Bravo y José Joaquín Herrera sitiaron la ciudad, acontecimiento que marcó la etapa final de la lucha independentista de México. Antonio López de Santa Ana la ocupó entre 1834 y 1845. Después de haberse firmado los tratados de la Soledad por los ministros plenipotenciarios de Inglaterra, España y Francia, se retiraron sus tropas de México, con excepción de las francesas, que avanzaron al interior del país el 27 de abril de 1862. Los cerros de Loreto y Guadalupe fueron el marco de la batalla del 5 de mayo de 1862, liderada por los generales Ignacio Zaragoza, Miguel Negrete y Porfirio Díaz.
Ya en el siglo XX, fue en Puebla donde se dio la primera reunión del Club Antirreeleccionista contra el gobierno de Porfirio Díaz presidida por Aquiles Serdán, el 19 de julio de 1909, e inició la vigilancia de la familia Serdán por el Gobierno estatal. Los cuatro hermanos Serdán: Aquiles, Máximo, Carmen y Natalia, siguieron el llamado de Francisco I. Madero para derrocar a Porfirio Díaz el 18 de noviembre de 1910, hecho con el que comienza el movimiento armado de la Revolución mexicana.
La Zona de Monumentos Históricos de Puebla fue decretada el 18 de noviembre de 1977 y es considerada la de mayor extensión en toda América Latina. Asimismo, fue inscrita por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial el 11 de diciembre de 1987.
Autor
María Magdalena Juárez Vivas
Adscripción
Dirección de Innovación Institucional
Créditos
INAH-Mediateca

No hay comentarios:
Publicar un comentario