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viernes, 23 de julio de 2021

Tipos de escuelas.





 Escuela presencial

A medida que la pandemia del COVID-19 continúa, es necesario tomar medidas para que los estudiantes puedan aprender y progresar sin correr el riesgo de esparcir el virus.

Se trata de que los adolescentes y jóvenes asistan a la escuela en persona, ya que es la forma en la que aprenden mejor; esto será posible cuando la comunidad tenga bajo control la propagación del virus, sólo entonces se dará la reapertura de las escuelas para el aprendizaje presencial. Se deberá organizar de forma escalonada para mantener seguros a los estudiantes, profesores y personal de la escuela.


La enseñanza presencial es mejor cuando es seguro hacerlo, ya que las escuelas brindan más que estudios académicos a los adolescentes; además de lectura, escritura y matemáticas, los estudiantes aprenden habilidades sociales y emocionales, hacen ejercicio y tienen acceso a servicios de ayuda para la salud mental y otros servicios que no se pueden ofrecer por medio del aprendizaje en Internet.


Recapitulando: 

• Se propone que inicie el ciclo escolar, siempre y cuando el semáforo epidemiológico esté en verde estable. Recientemente se ha referido que podrán regresar las escuelas en entidades con semáforo de riesgo amarillo estable (limitadas actividades académicas) siempre y cuando se haya completado el esquema de vacunación del personal educativo y sea acordado entre la autoridad sanitaria y educativa local. 

• Aprobación de los planteles que reinician clases presenciales por parte de las autoridades de salud. 

Que la Secretaría de Salud federal otorgue al Comité de Salud al interior de los Consejos de Participación Escolar la facultad de aprobar las solicitudes de los Gobiernos de los Estados para la apertura de los Centros Comunitarios de Aprendizaje (CCA), cuando el semáforo epidemiológico se encuentre en naranja estable (por lo menos durante las tres últimas semanas) que permita la puesta en práctica de esta medida, en coordinación con docentes y padres de familia y en todo caso no se exceda en la atención de 10 alumnos por sesión. 

• Listado de planteles para reinicio de clases presenciales. Elaboración por parte de los Gobiernos de los Estados de un listado de posibles planteles, de los CCA y de los centros comunitarios, para apertura. 

• Confirmar que los Comités de Salud al interior de los Consejos de Participación Escolar estén instalados en cada centro educativo. 

Para poner en marcha el protocolo de regreso a clases en la nueva normalidad, establecido por la SEP y/o los elaborados por autoridades locales, se requiere la instalación del Comité de Salud al interior de los Consejos de Participación Escolar en cada uno de los planteles que se vayan abriendo. 

• La reapertura deberá ser progresiva, con clases reducidas, según el semestre, número de estudiantes, edad y orden alfabético y sin carácter obligatorio. 

• Limpiar y desinfectar superficies de uso frecuente. 

• Lavarse las manos continuamente. 

• Colocar los pupitres de 1.5 a 2 metros de distancia. 

• Permitir, entre 10 y 15 estudiantes, por salón de clases.

Los docentes cambiarán de salón, no los estudiantes. 

• Los almuerzos serán en los pupitres. 

• Utilizar espacios al aire libre cuando sea posible. 

• Uso de mascarillas (cubrebocas) para todos los docentes y estudiantes (aunque sean de fabricación casera). 

• No habrá reuniones presenciales masivas en las escuelas.

 • Flexibilidad para volver al modo virtual si aumenta el virus. 

• Reinicio escalonado de clases presenciales en aquellos planteles de organización completa autorizados por el Comité de Salud.


Para muchos adolescentes y jóvenes, las escuelas son lugares donde permanecen seguros mientras que los padres o tutores trabajan. Para muchas familias, la escuela es donde los jóvenes tienen acceso al Internet y otros servicios vitales.

La pandemia ha sido especialmente difícil para adolescentes de todas las comunidades y sobre todo para las familias de bajos recursos. Uno de cada 5 adolescentes no puede hacer sus estudios en casa debido a que no tienen una computadora o conexión de internet.

Cualquiera que sea la forma de aprendizaje, es necesario que las escuelas tengan fondos/financiación para brindar medidas de seguridad para la enseñanza presencial y para poder ayudar a todos los estudiantes en la planificación del aprendizaje virtual.


Escuela híbrida


Para este modelo educativo híbrido se retomarán las categorías referidas en el modelo presencial enunciadas en este protocolo tales como:

  • Distanciamiento físico.
  • Cubiertas, tapa bocas o caretas para cara (aunque sean de fabricación casera) e higiene de las manos.
  • Cambios de salón de clases.
  • Chequeo de temperatura y pruebas.
  • Exposición.
  • Síntomas en la escuela.
  • Limpieza y desinfección.
  • Transporte hacia la escuela, vestíbulos, pasillos, cafeterías y patios de recreo.
  • No habrá reuniones presenciales masivas en las escuelas.
  • Otras consideraciones.
Además de lo anterior, es importante mencionar que el llamado Modelo de Escuela Híbrida tiene un antecedente de tecnología educativa, en la modalidad b-learning, o blended learning, que significa literalmente: aprendizaje mezclado.

Conceptualmente, el b-learning propone utilizar una combinación de clases en línea y clases presenciales. No se estipula en qué porcentajes y deja abierta la posibilidad de incluir en la parte “en línea” diferentes espacios virtuales de aprendizaje, como pueden ser: plataformas de aprendizaje (Moodle, Google Classroom, Teams, Blackboard, etc.); redes sociales (Facebook, Edmodo, etc.); sistemas de mensajería instantánea (WhatsApp, Telegram, etc.) y sistemas de videoconferencia (Zoom, Google Meet, Hangout, etc.).

El común denominador de todos ellos es que residen dentro de Internet. He ahí la ventaja y la desventaja de lo que la componente “en línea” representa. La ventaja está en la flexibilidad de horario, interactividad, interacción y diversidad de contenido multimedia. La desventaja está en la cobertura geográfica y en el costo del equipo de cómputo y del servicio de Internet. Al finalizar el ciclo escolar 2019-2020 se supo que el 40% de la población estudiantil no pudo terminar sus estudios por no contar con acceso a Internet, ya sea por falta de cobertura o por falta de recursos económicos. Y coincide con los datos que ya se conocían del INEGI de que sólo el 65% de la población tiene acceso a Internet.


También se incluyen en este modelo híbrido la integración de los sistemas de radio y televisión tanto públicos como privados, como una alternativa para incrementar el alcance geográfico y con ello la cobertura en la población estudiantil, siendo una propuesta ambiciosa y al mismo tiempo factible considerando el desarrollo tecnológico que tienen las televisoras.

Como toda iniciativa, está pasando por una curva de aprendizaje y seguro que los docentes y el propio sistema educativo tienen mucho por aprender y mejorar. 


Por lo anterior, es conveniente trabajar en una postura Kaizen (mentalidad japonesa de mejora continua), para construir sobre lo endeble de la realidad, señalando las oportunidades de mejora y aportando soluciones constructivas. Así iniciará esta nueva realidad: con actividades a distancia conjugadas con las presenciales.

Principios a considerar para un retorno seguro a clases

 

Enfoque integral

El COVID-19 tiene un impacto multifacético en los derechos de los adolescentes y jóvenes ya que ha afectado su educación, salud y nutrición, entre otros. A medida que las escuelas se preparan para la reapertura, es fundamental abordar las necesidades globales de la niñez y la juventud desde un enfoque coordinado e integral.

Inclusión y accesibilidad

Los jóvenes y adolescentes pueden enfrentarse a barreras o tener diferentes necesidades en su regreso a la escuela, según su edad, género, discapacidad, etnia, estado de refugiado/ en búsqueda de asilo, estatus socioeconómico u otros factores.

Todos los esfuerzos durante la reapertura deben ser inclusivos y accesibles para todos los adolescentes y jóvenes. Esta es una oportunidad única para que este grupo poblacional vaya a la escuela, tanto los que ya asistían anteriormente como aquellos que no.

Basarse en estructuras ya existentes

Las comunidades educativas deben aprovechar todas las capacidades con las que ya cuentan durante el proceso de reapertura de las escuelas. Estas pueden ser clubes juveniles, consejos de estudiantes, comités escolares de administración participativa, asociaciones de padres y maestros, grupos dirigidos por jóvenes, comités para la protección de menores o redes familiares.


Participación juvenil

Los jóvenes y adolescentes tienen derecho a ser escuchados en procesos que les afectan y deben ser considerados como actores de pleno derecho en la toma de decisiones. La participación juvenil debe ser inclusiva y accesible a todos los adolescentes. Los jóvenes pueden desempeñar un papel clave en la movilización comunitaria y en la divulgación de información veraz.

Reconstrucción resiliente

El proceso de reapertura de escuelas ofrece la oportunidad de reforzar los sistemas existentes de educación, salud, protección y preparación ante desastres, haciéndolos más accesibles, inclusivos, participativos y protectores. Aplicando lo aprendido del COVID-19, los gobiernos y todas las comunidades educativas pueden estar mejor preparados y reducir los riesgos ante futuras crisis de salud, peligros naturales y cotidianos, violencia y conflictos.


Participación de toda la comunidad educativa

Compromete a toda la comunidad educativa, incluyendo a los adolescentes, jóvenes, docentes, administradores educativos, autoridades escolares, la comunidad y el Gobierno local, para que el proceso de reapertura de las escuelas sea inclusivo y accesible en todas sus fases.

Construye T

Programa que tiene como objetivo la formación socioemocional para el desarrollo integral de las y los jóvenes, mediante acciones encaminadas a la responsabilidad social, cuidado físico corporal y bienestar emocional afectivo. Cuenta con un modelo de habilidades socioemocionales y componentes estratégicos de práctica y colaboración ciudadana, educación integral en sexualidad, deportes, artes y salud. A partir de la contingencia sanitaria ConstruyeT ha diversificado las herramientas que ofrece para acompañar a docentes y estudiantes en la construcción de la nueva normalidad.



Comunidad Jóvenes en Casa

Plataforma para que las y los jóvenes fortalezcan vínculos afectivos, participen y promuevan actividades lúdicas y de trabajo colaborativo con docentes, compañeros/as, amigos/as y familia, todo dentro de sus posibilidades y sus contextos. 

La estrategia se dirige a jóvenes de todo el país, cuenten o no con recursos tecnológicos. 

Consta de un micrositio, redes sociales y cuadernillos donde se promueven actividades de acompañamiento socioemocional durante el confinamiento. 

Dio inicio el 27 de abril de 2020 y continúa vigente.









Jóvenes en TV

Es la estrategia de SEMS para fortalecer el aprendizaje de las y los estudiantes a través de programas televisivos. Éstos fungen como herramienta complementaria a la atención que brindan maestras y maestros por diversas vías. No transmite clases, sino programas basados en contenidos transversales, de corte creativo, lúdico y dinámico que plantean situaciones de aprendizaje para que las y los adolescentes comprendan, asimilen y apliquen los contenidos de las áreas del conocimiento y de la educación socioemocional. Disponible por televisión y en YouTube.





Acciones en Salud Mental a realizar.

 

Días antes de la reapertura de las escuelas.

  1. Sensibilización.
Contactar previamente a las madres, padres de familia, tutores, de manera que puedan sensibilizarse y generar un diálogo con sus hijas, hijos o pupilos, acerca de los cambios emocionales y conductuales que pueden presentarse en el momento del desconfinamiento.

De esta manera estarán atentos en caso de identificar datos de alarma en sus hijos.














  1. Confianza.
Se recomienda que tanto madres, padres o tutores, así como docentes, puedan hablar con los adolescentes sobre sus emociones, generando un ambiente de confianza entre los docentes, sus padres y los estudiantes.

Esto puede lograrse mediante la normalización de las reacciones que pudieron haberse presentado durante la contingencia, como:
  • Miedo al contagio.
  • Pánico.
  • Temor a salir de casa.
  • Miedo a que las madres, padres o tutores enfermen.
  • Ansiedad de separarse de las figuras principales.
  • Dudas sobre las vacunas.
  1. Comunicación.
Mantener comunicación con las alumnas y los alumnos es fundamental, de esta manera podrán saber cómo se sienten y será más fácil identificar la necesidad de una valoración profesional.

Es importante tener en cuenta que, sin importar la edad de los educandos, en el primer día de clases, pueden presentarse ansiedad frente a la separación de sus seres queridos. Por lo que brindar un ambiente escolar abierto a la expresión de emociones será de gran ayuda para afrontar la ansiedad.



Primera semana de regreso a clases presenciales.

Durante la primera semana, se recomienda:

  1. Fortalecer la confianza entre los escolares para expresar situaciones estresantes, permitirles expresar sus emociones.
  2. Tomar en cuenta que estarán ansiosos de compartir con sus amigas y amigos, sin embargo la sana distancia debe permanecer, por lo que realizar actividades lúdicas en grupo, dirigidas por el docente, pueden ayudar a mantener la sensación de cercanía y el orden entre ellos.
Se espera que, a lo largo de la semana, las emociones y reacciones vayan disminuyendo, se adaptarán. 

Las relaciones sociales con sus pares favorecerán el bienestar y la disminución de los síntomas.


Tener en cuenta que el malestar emocional puede generar ausentismo durante la primera semana, por lo que se requiere tolerancia ante esta situación, si esto persiste, considerar la referencia del escolar para su valoración.



Acciones en Salud Mental a realizar durante el primer día de clases, tras la reapertura.


Es importante planear actividades durante el primer día de clases, se destinará tiempo suficiente para compartir experiencias antes de comenzar tareas académicas y que con técnicas de juego permitan la búsqueda intencionada de malestares emocionales, para realizar intervenciones de higiene mental (hábitos, estrategias o actividades que le permiten a las personas tener equilibrio con el ambiente y las personas que la rodean) , permitiéndoles saber que es normal que se sientan frustrados y ansiosos en estos momentos.


Los educandos requieren de una rutina y conexión social, por lo que es indispensable mantener en la reapertura de las escuelas. Asimismo, es importante tener en cuenta los factores protectores y de riesgo, y los datos de alarma, así como fomentar las medidas de autocuidado en el aula.



En todas las etapas del desarrollo la expresión de emociones se puede favorecer mediante preguntas intencionadas con respecto a lo que experimentaron en el confinamiento, y cómo éstas han ido modificándose hasta el momento actual.




  • Invitar a los escolares a expresar las experiencias que vivieron durante la contingencia, fomentando el respeto y la tolerancia entre ellos.
  • Los síntomas depresivos y ansiosos pueden predominar, pero también los problemas de conducta y las alteraciones en el aprendizaje, si son significativos e interfieren en su desarrollo, canalizar para su valoración.

Es indispensable evitar el estigma hacia aquellas alumnas y alumnos que hayan presentado la enfermedad durante la contingencia, o que tengan familiares que hayan enfermado y prevenir la discriminación y las conductas de acoso escolar por dicha razón.



Durante todo el ciclo escolar
Para el resto del periodo escolar, tener en cuenta que el periodo de adaptación y los síntomas asociados a ella pueden permanecer durante el primer mes, pero si posterior a esto, los síntomas emocionales, no han mejorado, el desempeño académico se ve afectado y/o los cambios en la conducta persisten, es recomendable acudir a valoración a una institución de salud.

Los signos de alarma son importantes para identificar la necesidad de canalización a una valoración para una detección y tratamiento oportuno.

Cambios conductuales, aislamiento social, cambios de amistades y poca apertura con las madres, padres o tutores para conocer a sus amigas y amigos y sus actividades cotidianas, pobre comunicación, irritabilidad y agresividad, consumo de sustancias o autolesiones (desde arañarse hasta cortes en diferentes áreas del cuerpo), peleas constantes, ideas de desesperanza, ideas de muerte, incluso mencionar que estaría mejor morir.


En caso de presentar lo anterior, referir para valoración a la institución de salud mental que corresponda de acuerdo a su localidad.



Cuidando la salud mental de los estudiantes en el regreso a clases.

 Es importante reconocer el estado emocional que presenta la comunidad escolar y establecer algunas estrategias para su atención.

La Salud Mental abarca una amplia gama de actividades relacionadas con el bienestar del individuo para alcanzar sus capacidades, superar el estrés de la vida, trabajar de forma productiva y fructífera y aportar a su comunidad.

La escuela es un espacio vital en la vida de los estudiantes, ya que gran parte de ésta transcurre en ella, por lo tanto, los docentes adquieren un rol importante para promover el bienestar y las medidas de autocuidado que llevarán a tener Salud Mental.



En los estudiantes, se debe hacer énfasis en los aspectos de:


  1. Desarrollo.
  2. Sentido de identidad.
  3. Aptitud para aprender y adquirir conocimientos.
  4. Capacidad para gestionar pensamientos y emociones.
  5. Crear relaciones sociales que le permitan participar activamente en su sociedad.

¿Qué puede ver un maestro en el salón de clases, y qué puede hacer?

Es importante reconocer que muchos de los escolares necesitarán ayuda para sobrellevar el estrés de la pandemia, y estar preparados para el aprendizaje, y necesitarán una ayuda extra para mejorar su desempeño.

Por ello es necesario priorizar el apoyo psicosocial y las actividades de aprendizaje socioemocional en el período previo, durante y posterior a la reapertura.


Para ello, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación Pública llevarán a cabo la capacitación del personal docente en temas prioritarios de salud mental infantil y del adolescente en el ambiente escolar como:







lunes, 19 de julio de 2021

Acciones para después de la reapertura.

  1.  Prepararse para futuros cierres de las escuelas por nuevos brotes del virus.
  2. Preparar y difundir mensajes efectivos de sensibilización pública y coordinación.
  3. Establecer y actualizar mecanismos de rendición de cuentas y retroalimentación accesibles, adaptados al género y edad.
  4. Garantizar que las medidas de limpieza y desinfección sean efectivas y regulares.
  5. Educar a jóvenes y adolescentes en higiene, salud y nutrición.
  6. Aumentar la circulación de aire y la ventilación.
  7. Garantizar la seguridad en los comedores (cafeterías) escolares.
  8. Monitorear las ausencias e implementar medidas para gestionar o prevenir riesgos a la salud.
  9. Priorizar el apoyo psicosocial y las actividades de aprendizaje socioemocional durante el periodo de reapertura.
  10. Garantizar el apoyo psicosocial a jóvenes y adolescentes, priorizando a los grupos vulnerables.
  11. Apoyar a los docentes y al resto del personal educativo en su bienestar y manejo del estrés.
  12. Compartir continuamente información clara sobre COVID-19 con toda la comunidad educativa.
  13. Identificar necesidades adicionales de aprendizaje.



Acciones dirigidas a docentes

 

  1. La aplicación de la vacuna permitirá un regreso seguro a las actividades presenciales. De cualquier manera, es importante levantar un censo por plantel para saber cuáles son los docentes que ya se encuentran vacunados, así como de aquello que presentan alguna comorbilidad y aquellos que no tienen ninguna afectación de salud que les impida regresar a la escuela.
  2. Vacunación para docentes personal de apoyo a la educación en el esquema de dosis correspondiente.
  3. La dirección de la escuela y otro personal escolar organizarán reuniones con todos los docentes para capacitarles en los protocolos de reapertura.
  4. Establecer un sistema para monitorear el bienestar docente una vez que hayan reabierto las escuelas, incluyendo el apoyo entre compañeros/círculos de docentes.
  5. Establecer un sistema para registrar el estado de salud de los docentes y apoyar su acceso a los servicios de salud, en caso necesario.
  6. Continuar el Desarrollo Profesional Docente en temas como:

  • Ofrecer cursos de recuperación, clases de recuperación y aprendizaje acelerado.
  • Enseñanza a distancia y remota (sincrónica y asincrónica).
  • Apoyo psicosocial y aprendizaje socioemocional.

Acciones dirigidas a ADOLESCENTES y JÓVENES

 


  1. Los Comités de Salud, que funcionan al interior de los Consejos de Participación Escolar, apoyarán las indicaciones de las autoridades sanitarias, incorporando filtros en las escuelas y coadyuvarán a una campaña de higiene que sirva como precedente de futuras emergencias.
  2. Operación de tres filtros para adolescentes, jóvenes y docentes, administrativos y directivos; uso obligatorio de cubre bocas (aunque sea de fabricación casera), sanitización y lavado frecuente de manos, tanto en casa, como al ingreso a la escuela y el acceso al aula.
  3. El Comité de Salud tendrá las siguientes tareas: apoyar al filtro escolar, coadyuvar en la higiene escolar, comunicar permanentemente a la comunidad escolar las medidas sanitarias que correspondan, relacionarse con el Comité Estatal para la Seguridad en Salud para informar y coordinar acciones, y consultar el sitio web: https://coronavirus.gob.mx
  4. Realizar un diagnóstico
    académico del nivel del logro
    de los aprendizajes esenciales de los escolares durante la pandemia y a partir de ahí implementar las estrategias remediales para la recuperación de los mismos siempre en un marco de estricta tolerancia y en apego a las condiciones particulares que cada escolar le ha tocado vivir durante esta crisis sanitaria, como la pérdida del empleo de sus padres o tutor o incluso la pérdida de algún
    familiar cercano.
  5. Invitar a los jóvenes y adolescentes a expresarse y ayudar a que se escuchen sus opiniones.
  6. Reforzar las actividades socioemocionales en las y los estudiantes ayudándolos a lograr una buena incorporación a la nueva normalidad y/o superar las dificultades emocionales que la pandemia le ocasionó.
  7. Informar a todos los jóvenes y adolescentes del día de apertura de la escuela, hora y procedimientos, incluyendo hora de entrada/salida a los estudiantes.
  8. Compartir hechos sobre el COVID-19 con jóvenes, adolescentes, docentes y la comunidad para combatir la estigmatización.
  9. Para preparar la reapertura
    de la escuela, es conveniente preguntar a todos los jóvenes y adolescentes:

  • ¿Te enfrentas a alguna dificultad que te impida volver a la escuela?
  • ¿Podrías continuar con el aprendizaje desde casa?
  • ¿Por cuánto tiempo?
  • ¿Qué apoyo extra necesitarías para regresar a la escuela?

10.-Para prepararse ante posibles cierres futuros de la escuela, preguntar a los docentes, padres, jóvenes y adolescentes:
  • ¿Qué ha funcionado bien durante el aprendizaje a distancia?
  • ¿Qué podemos mejorar?

11.-Comprometer a la comunidad en la reapertura de la escuela, en:
  • Limpieza de las instalaciones de la escuela y reorganización de las clases.
  • Preparar espacios alternativos/externos como aulas para cumplir con las normas de distanciamiento físico.



Acciones dirigidas a directivos escolares para planificar la reapertura segura de las escuelas:

  1.  Contactar a las autoridades locales, regionales o nacionales para que reciban orientación sobre:

  • Protocolos de reapertura de las escuelas y apoyo disponible.
  • Cambios en las evaluaciones o plan de estudios como resultado del COVID-19.
    (Acuerdo secretarial 12).  
  • Planes para apoyar a los estudiantes que se han quedado atrás durante el cierre de la escuela (es decir, clases de recuperación, clases de aprendizaje acelerado, clubes de lectura, aprendizaje socioemocional).

2.Fortalecer los Comités de Salud adscritos a los Consejos de Participación Escolar, con la finalidad de apoyar las indicaciones de las autoridades sanitarias, incorporando filtros en las escuelas y coadyuvar a una campaña de higiene que sirva como precedente de futuras emergencias.

3.-mplementar los tres filtros de corresponsabilidad:
  • El primero en el hogar, por lo que les concierne a las madres, los padres de familia o tutores de los estudiantes manifestar por escrito que su hoja o hijo no presenta síntomas asociados al COVID-19, o que no ha estado en contacto con familiares o conocidos que padezcan la enfermedad.
  • Un segundo filtro el cual se colocará en la entrada a las instalaciones del plantel donde el personal apoyado por los miembros del Comité de Salud Escolar verifiquen la temperatura, apliquen gel antibacterial y recojan el manifiesto firmado por las madres, los padres de familia o tutores de los estudiantes.
  • Un tercer filtro que se deberá aplicar al ingreso a las aulas, talleres, laboratorios o a cualquier otro recinto al interior de la institución, en todos los casos anteriores se deberá verificar que los estudiantes porten su cubrebocas correctamente durante su estancia en el plantel.
4.-Recibir autorización por parte de la Subsecretaría de Educación Media Superior y de las Autoridades Educativas Estatales.

5.-Limpiar/desinfectar toda la escuela. Tener especial cuidado si la escuela se ha usado como instalación de cuarentena, centro de salud u otros fines durante el cierre.

6.-Disponer de infraestructura de agua y saneamiento necesaria (baños/estaciones de lavado de manos separados por género).

7.-Disponer de suficientes suministros de higiene, materiales de limpieza, jabón, desinfectante de manos, toallas de papel, mascarillas, guantes, etc.


8.-Elaborar un horario de limpieza diario/semanal para todas las instalaciones de la escuela.

9.-
  • Capacitar al personal en la limpieza de las instalaciones de la escuela, según el calendario establecido.

  • Capacitar a los docentes y al personal de la dirección escolar sobre prácticas de higiene, apoyo psicosocial y COVID-19.

10.-Reorganizar las clases, el comedor (cafetería) y la escuela para permitir la distancia física durante las actividades. (recesos escalonados).

11.-Revisar el horario escolar para permitir el distanciamiento físico. Considerar el uso de diferentes entradas y escalonar las horas de comienzo/fin, descanso para comedor y receso.

12.-Compartir información adecuada sobre COVID-19 y buenas prácticas de higiene en diferentes formatos en las clases, pasillos y comedores para que los jóvenes y adolescentes con y sin discapacidades lo puedan conocer (es decir, posters, redes sociales, mantas, etc.).


13.-Hacer carteles con ilustraciones adaptadas a la edad para mostrar a los jóvenes y adolescentes cómo entrar/salir de la escuela y moverse dentro de ella, según las normas de distanciamiento físico.


14.-Acordar un programa de aprendizaje a distancia si los estudiantes acceden a la escuela por turnos.

15.-Establecer un protocolo para preparar y servir la comida de forma segura. Incluir lavado de manos, turnos de comidas escalonados, desinfección del comedor escolar, formación en manipulación de alimentos y desinfección de utensilios de cocina, platos cubiertos y tazas.

16.-Establecer un protocolo para docentes y la dirección del centro educativo, para cuando se identifique a un estudiante o colega que muestre síntomas de COVID-19 (es decir, lugares en la escuela destinados al aislamiento temporal, derivación a los servicios de salud).

17.-Establecer un sistema para controlar el ausentismo y el abandono, desglosado por género, edad o criterios de vulnerabilidad para detectar y analizar un aumento de las cifras de ausentismo y abandono escolar.

18.-Comprobar que se han restablecido los mecanismos de derivación de protección de los jóvenes, para informar de las preocupaciones y remitir a los estudiantes a los servicios.


19.-Preparar actividades de apoyo psicosocial para adolescentes jóvenes y docentes cuando sea necesario.

20.-Preparar y distribuir material de enseñanza a distancia (cuadernillos de aprendizaje) para todos los grupos de jóvenes y adolescentes con discapacidad o ubicados en grupos vulnerables ante posibles cierres futuros.

Acciones clave antes de la reapertura para el regreso seguro a la escuela

 


  1. Comprometer a toda la comunidad educativa, incluyendo los jóvenes y adolescentes, en la planificación y campañas de regreso a la escuela empleando métodos participativos.
  2. Evaluar la disponibilidad de docentes, personal administrativo y de apoyo a la educación (servicios generales)
  3. Evaluar los suministros e instalaciones de agua, saneamiento e higiene, equipos de protección personal y espacio para asegurar el distanciamiento social, de acuerdo las disposiciones jurídicas aplicables.
  4. Hablar con los jóvenes y adolescentes de cómo se sienten sobre el regreso a la escuela, tanto de los aspectos positivos como negativos. Valorar si sus opiniones y recomendaciones se han tenido en cuenta.
  5. Consultar con los docentes y padres de familia sobre sus preocupaciones e ideas para un regreso seguro a las escuelas. Proporcionarles retroalimentación sobre sus opiniones y recomendaciones que han sido tomadas en cuenta.
  6. Limpiar y desinfectar las instalaciones escolares, sobre todo aquellas superficies que tocan muchas personas.
  7. Comprometer a toda la comunidad educativa en la limpieza y mantenimiento de la escuela para la reapertura.
  8. Asegurar la disponibilidad de agua potable, baños y lavamanos adecuados y accesibles.
  9. Preparar mensajes apropiados para la edad, incluyendo la Comunicación de Riesgos y Participación Comunitaria.
  10. Preparar servicios esenciales de salud en la escuela y protocolos de derivación.
  11. Preparar los servicios de nutrición y alimentos seguros (cafeterías).
  12. Preparar a la escuela para el distanciamiento físico dentro de las instalaciones, alrededor y en el camino a la escuela.
  13. Tomar medidas para asegurar que todos los jóvenes y adolescentes regresen a la escuela, priorizando a los más vulnerables.
  14. Apoyar el bienestar personal escolar y capacitar a los docentes sobre los temas clave y pedagogía para asegurar una vuelta a la escuela segura y de calidad.
  15. Preparar a los docentes y personal educativo para cubrir las necesidades psicosociales, de protección de adolescentes y jóvenes para manejar su propia salud y bienestar.
  16. Organizar la reapertura de la escuela con los trabajadores adscritos a la institución para que la apoyen.