El 25 de junio de cada año se conmemora
el Día Mundial de la Diversidad Sexual.
Es una fecha para reivindicar los derechos
humanos de las personas que se identifican
como miembros de la comunidad LGBTTTIQ+ y
avanzar en el reconocimiento y el respeto a la
diversidad sexual.
La conmemoración de este Día Mundial insta a la sociedad en general y a
todas las autoridades a respetar y garantizar los derechos humanos de las
personas integrantes de la comunidad LGBTTTI+, con el fin de construir una
sociedad incluyente y tolerante hacia la diversidad sexual y las diferentes
estructuras familiares que conviven en la realidad social actual.
La obligación que tienen los Estados de salvaguardar los derechos humanos
de las personas de la diversidad sexual se encuentra respaldada en las normas
internacionales, con fundamento en la Declaración Universal de Derechos
Humanos y en los tratados. Todas las personas, sin importar su sexo,
orientación sexual e identidad de género, tienen derecho a disfrutar de la
protección establecida en las normas internacionales de derechos humanos;
lo que incluye derechos tan fundamentales como el derecho a la vida, a la
seguridad; a la libertad; a la no discriminación.
A lo largo de los años distintas siglas se han añadido al movimiento de la
diversidad sexual y de género reivindicando su lugar, su identidad y sus luchas
particulares. Dentro de la sigla LGBTTTIQ+ encontramos una pluralidad de
identidades, cada una con su propia historia y demandas.
La letra L visibiliza a las mujeres lesbianas, aquellas que se sienten atraídas
erótica y afectivamente por mujeres. Se trata de una expresión alternativa a la
palabra homosexual, porque enuncia y revindica su género y orientación.
La G se refiere a las personas gay; a quienes se sienten atraídas erótica y
afectivamente hacia personas de su mismo sexo. Algunos hombres y mujeres,
homosexuales o lesbianas, prefieren el termino gay, por su contenido político
y uso popular.
La letra B incorpora a las personas bisexuales; tienen la capacidad de sentir
atracción por personas de su mismo género, así como de un género diferente
al suyo.
La letra T engloba las demandas y las aportaciones de las identidades trans,
que incluyen a personas travestis, transexuales y transgénero. Es común que
la letra T se repita tres veces para visibilizar cada uno de estos grupos.
Las personas transgénero y transexuales son aquellas que se identifican a sí
mismas con el género opuesto al que social y culturalmente se asigna a su
sexo de nacimiento. A este cambio se le conoce como transición. Por lo
general, las personas transgénero optan por procesos de reasignación
hormonal con el propósito de adecuar su apariencia física a su realidad,
mientras que las personas transexuales recurren a cirugías y tratamientos
médicos para adquirir la anatomía genital y los rasgos corporales del género
con el que se identifican.
Por su parte, las personas travestis son quienes disfrutan presentarse con una
apariencia y/o atuendos opuestos al género que les fue asignado al nacer, por
ejemplo, los hombres que utilizan ropa femenina o las mujeres que disfrutan
vestirse con atuendos asignados al género masculino. El travestismo no
necesariamente implica una orientación sexual, pues incluye un componente
lúdico importante.
La letra I se refiere a las personas intersexuales, aquellas que presentan
características corporales que no se ajustan a los estándares biológicos definidos
para los dos sexos; tienen una anatomía genital y sexual con particularidades
que pueden ser evidentes desde el momento de su nacimiento o manifestarse en
alguna otra etapa de su vida.
La intersexualidad no está relacionada con la
orientación sexual de las personas y puede existir en diferentes estados y
variaciones. Desde una perspectiva de derechos humanos, las personas
intersexuales han rechazado el uso del término hermafrodita por su
connotación peyorativa; de esta manera, además, reivindican su derecho a la identidad y al libre desarrollo de la personalidad.
Finalmente, la letra Q simboliza la inclusión del término queer. Esta palabra
abarca distintas expresiones de género y orientaciones sexuales; representa
una creencia en la pluralidad y en la fluidez de la atracción erótica y afectiva.
En este sentido, las personas queer son aquellas cuya expresión, identidad de
género u orientación sexual cuestionan las convenciones sociales, manifestando
expresiones y experiencias que pueden moverse entre un género, así revelan
nuevas alternativas de identidades.
Las orientaciones sexuales y las identidades de género son parte de un
proceso complejo que abarca la expresión de la diversidad.
Defender la diversidad sexual implica defender la vida democrática de
nuestras sociedades desde cualquier ámbito –político, social, religioso, etc.–;
aunque es desde la educación donde se deben impulsar las condiciones para
que exista libertad sexual, tolerancia y respeto hacia aquello que en general
es diverso.
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