El miedo es la emoción más desagradable e intensa que se origina en una situación de peligro. Se trataría de una emoción primaria con carácter adaptativo, ya que supone un mecanismo de defensa que nos permite actuar con inmediatez.
El miedo aumenta la presión arterial y los niveles de glucosa en sangre. Como resultado de este fenómeno se produce un palidecimiento del rostro por la retirada de la sangre que se sitúa inmediatamente en las extremidades para favorecer el proceso de huida (mecanismo claramente adaptativo).
Y si un cuadro representa el estado emocional a colación, éste es El grito, de Edvard Munch. La expresión de su protagonista con la boca en señal de terror, las manos que cubren el rostro, el movimiento ondulado de su cuerpo; nos transportan a la idea del sentimiento de un modo muy evocador. El atormentado autor plasmaría esa desesperación desde un punto de vista andrógino y desconocido (como si pudiese ser cualquiera) que contrasta con la tranquilidad del resto de viandantes. Una obra de arte popular a la par que empática con los sentimientos del pintor.
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| LA ATENCIÓN SELECTIVA: El grito de Munch. |

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